El creciente influjo de redes criminales que están dispuestas a comprar oro extraído mediante métodos ilegales está fomentando la continuación y expansión de este fenómeno. El gobierno ha reconocido que la minería ilegal de oro ha evolucionado de métodos primitivos a operaciones semindustriales gestionadas por el crimen organizado, impulsada por el aumento de los precios del oro a nivel mundial.
El peligro en la zona de Croquetas en Costa Rica no se limita a la minería ilegal de oro. También involucra otras actividades delictivas como el tráfico de drogas y armas, la trata de personas e incluso el tráfico de órganos. Además, los residentes locales están siendo amenazados para que no denuncien estos delitos. Parece que las promesas hechas por el presidente Rodrigo Chávez en 2022 para abordar el problema aún no se han cumplido en la práctica, dejando a la región enfrentando un futuro incierto y complejo.
Las tensiones geopolíticas entre Costa Rica y Nicaragua están complicando la situación. Costa Rica ha acusado a empresas extranjeras que han obtenido concesiones para la explotación minera en territorio nicaragüense cerca de la frontera con Costa Rica. Los datos indican que el área de estas concesiones asciende a aproximadamente un millón de hectáreas, equivalente al 8,5% del área total de Nicaragua, según las últimas investigaciones de la fundación 'Fundación del Río'. Las investigaciones revelan que estas empresas extranjeras operan en una zona fronteriza sensible cerca de un campamento minero que alberga a unas 4.000 personas. Se cree que esta actividad ocurre con la aprobación tácita del gobierno dentro de la 'Reserva Biológica Maíz'. Un sitio minero se encuentra a solo 300 metros del río San Juan, que forma parte de la frontera entre los dos países.
En este contexto, Amaro Ruiz, jefe de comunicaciones de 'Fundación del Río', declaró que estas áreas se utilizan para procesar materias primas de la extracción ilegal de oro en las zonas de Croquetas y Conchudita en Costa Rica. Señaló que las compras de oro se realizan en efectivo. Sin embargo, Ruiz expresó dudas sobre la eficacia de la coordinación de seguridad anunciada por las autoridades de ambos países tras una reunión el 28 de febrero. Aunque las operaciones de seguridad realizadas el fin de semana pasado resultaron en unos 20 arrestos, Ruiz cree que el problema es mucho más grande que estas medidas limitadas. Confirmó que esta actividad ilegal no se detendrá en el lado costarricense a menos que se erradique en la zona de 'Las Cruces', donde se encuentra el campamento principal.
Por otro lado, la actividad minera representa un desafío significativo para los grupos ambientales en Costa Rica, que se oponen firmemente a los planes del gobierno de otorgar nuevas concesiones mineras en zonas fronterizas. Esta oposición se basa en crecientes preocupaciones por la destrucción del entorno natural, la escasez de recursos nacionales y la falta de garantías reales para poner fin a la minería ilegal o mitigar sus riesgos de seguridad asociados.
Debate sobre proyectos mineros
Priscilla Vindas, miembro de la asamblea legislativa de Costa Rica del partido de izquierda 'Frente Amplio', criticó duramente los proyectos mineros propuestos, cuestionando su viabilidad. Dijo: 'Denme solo un ejemplo de un proyecto minero que haya logrado un desarrollo real para las comunidades locales y, al mismo tiempo, haya puesto fin a la minería ilegal de oro. Quiero solo un ejemplo, y por supuesto, no podrán proporcionarlo porque aún no existe un proyecto con tales características'.
Los comentarios de Vindas se produjeron durante su participación en una reunión con un comité parlamentario encargado de discutir un proyecto respaldado por el poder ejecutivo. Añadió que el proyecto propuesto 'proporciona cobertura legal para la continuación del agotamiento de las riquezas del país, donde el oro se adquiere por una ínfima parte de las ganancias que no supera el 7%'.
Mientras tanto, algunos miembros de la asamblea que apoyan otorgar nuevas concesiones mineras expresaron su frustración por la lentitud de las discusiones en la asamblea, aunque también reconocen que no hay una solución integral y definitiva para este problema complejo. Entre ellos está la diputada Daniela Rojas, también miembro del comité, quien reconoció que erradicar la minería ilegal y garantizar la seguridad en las zonas afectadas requieren múltiples esfuerzos y enfoques diferentes, no depender de una única solución.
A pesar de estas propuestas, los partidos de la oposición continúan viendo la situación con pesimismo claro, con muchos de sus miembros dudando de la eficacia de las medidas propuestas. Un activista cree que la continuación de este problema es inevitable.
La franja fronteriza norte de Costa Rica, que abarca un área de unas 3.000 hectáreas, ha experimentado una peligrosa escalada en actividades de minería ilegal ante la clara incapacidad de las autoridades locales para contrarrestar el robo de recursos, la deforestación y la creciente influencia de redes criminales que explotan empresas dispuestas a comprar oro extraído ilegalmente, lo que fomenta la continuación y expansión de este fenómeno.
El auge del comercio del llamado 'oro sucio', con una onza alcanzando alrededor de 5.000 dólares, ha generado enormes beneficios de esta actividad ilegal. Las autoridades costarricenses estiman el valor del oro extraído ilegalmente cada año en unos 250 millones de dólares, una cifra que refleja la escala y el peligro del problema para la economía nacional.
Los orígenes de este problema se remontan a unos 20 años atrás, cuando el gobierno otorgó una concesión a una empresa canadiense para la minería de oro en la zona de Croquetas cerca de la frontera con Nicaragua. Sin embargo, este proyecto evolucionó con el tiempo en una minería a gran escala ilegal, aprovechando la débil presencia de seguridad en la región, como reconoció el gobierno mismo.
El empeoramiento de la situación está principalmente vinculado al papel de las empresas que compran oro de la tierra nicaragüense, especialmente las grandes empresas mineras que obtuvieron concesiones gubernamentales allí en los últimos años. El presidente costarricense Rodrigo Chávez señaló este problema durante reuniones con funcionarios estadounidenses, enfatizando que estas redes transnacionales están contribuyendo a la complejidad del problema.
Disputas legales
Durante casi un siglo, las actividades mineras en la zona de Croquetas han estado asociadas con una serie de disputas legales, acusaciones de corrupción y favoritismo, así como protestas populares y demandas ambientales. Mientras tanto, grupos de mineros ilegales que cruzaban la frontera continuaron persiguiendo el llamado 'sueño dorado'.
Sin embargo, los informes desde principios de 2026 indican un mayor deterioro de la situación. La minería ilegal se ha vuelto más extendida y organizada, transformándose en una industria casi plenamente criminal en un entorno descrito como 'el Salvaje Oeste', donde reinan el caos y la violencia. Se están utilizando productos químicos peligrosos como el 'cianuro', se están registrando muertes y la codicia por el oro se intensifica, junto con complicaciones geopolíticas que dificultan encontrar soluciones efectivas.
Aislamiento y peligro
El periodista Christian Montero, que visitó la zona, describió la situación como un lugar que combina el aislamiento y el peligro. Grupos de mineros esparcidos junto a elementos armados de redes criminales en un entorno sin ley. A Montero y su camarógrafo les tomó unas 10 horas llegar a la colina de Conchudita, donde los mineros conocidos como 'coligalleros' comenzaron a excavar túneles a mediados de 2025 y continúan trabajando sin ninguna restricción, como lo demuestran los nuevos caminos, deslizamientos de tierra, túneles y estanques de procesamiento químico que contaminan el suelo y el agua y representan una amenaza para las comunidades vecinas.
Crimen organizado
La visita de Montero fue para verificar las declaraciones del ministro de Seguridad de Costa Rica, Mario Zamora, quien confirmó ante la Asamblea Legislativa (parlamento) que la minería ilegal había evolucionado de métodos primitivos a operaciones semindustriales gestionadas por el crimen organizado, impulsada por el aumento de los precios del oro a nivel mundial. Dijo que 2026 marcó una nueva fase donde se emplearon técnicas modernas para la extracción de oro, utilizando sustancias tóxicas como el 'cianuro' y el mercurio, lo que conduce a la destrucción del suelo y daño a las plantas, así como la tala de grandes áreas forestales.
Zamora añadió que el alcance de estas actividades se expandió desde las 900 hectáreas originales a unas 3.000 hectáreas. Señaló que alrededor del 90% de los mineros ilegales son de Nicaragua e incluso han invadido los letreros fronterizos entre los dos países. También expresó su profundo pesar de que la colina, que era un sitio minero principal, ha sido casi completamente excavada.
A pesar de desplegar unos 100 oficiales de policía para patrullas continuas en la zona durante las horas de trabajo, con un costo de un millón de dólares, estos esfuerzos no han tenido un impacto notable en la reducción del caos de seguridad. Esto expuso al ministro Zamora a críticas de la oposición por no asignar recursos adicionales para proteger la soberanía nacional.
Implicaciones políticas
La comparecencia especial de Zamora ante la Asamblea Legislativa tuvo implicaciones políticas, ya que la administración del presidente de Costa Rica tiene la intención de emitir leyes reformas para levantar la prohibición actual de la minería para permitir que una empresa extranjera obtenga una concesión para la extracción de oro, con una parte de las ganancias ingresando al tesoro nacional.
Las estimaciones del Colegio de Geólogos sugieren que las reservas de oro en la zona de Croquetas podrían valer hasta tres mil millones de dólares. En este contexto, el investigador Leonardo Merino del centro de investigación 'Estado de la Nación' cree que este enfoque se alinea con la postura relativa que Costa Rica ha tradicionalmente adoptado en los círculos ambientales oficiales, basada en el deseo de explotar los recursos naturales más allá del turismo y en la base de impulsar el desarrollo en las comunidades rurales donde se encuentran estos recursos.
Otorgar esta concesión también es una prioridad política para la presidenta electa, Laura Fernández, quien ha llamado al parlamento a acelerar la aprobación de la legislación antes de la transición de poder en mayo.
Esta propuesta traza a la mente la controvertida concesión otorgada a la empresa canadiense 'Infinito Gold' en 2001, que fue posteriormente cancelada por una decisión judicial en 2011, además del largo debate nacional sobre cómo tratar una región de gran valor ambiental y cómo evitar la ya ocurrida expansión de las operaciones de contrabando y sus consecuencias negativas para la economía, el entorno natural y la seguridad de las comunidades vecinas.